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El Micailhuitl, fiesta de los muertos. Jesús Sedano Hernández

El Micailhuitl, fiesta de los muertos. Jesús Sedano Hernández

Momento de hablar de la simbología de los altares, que enmarca la tradición más grande. La muerte toma un sentido solemne, religioso y festivo.

La muerte en todas las culturas nos invita a reflexionar, a través de los rituales, ceremonias. Las culturas prehispánicas compartían la creencia de que existía una identidad anímica e inmortal que da conciencia al ser humano, después de la muerte durante su camino al mundo de los muertos, siguen necesitando utensilios, herramientas y alimentos para llegar al reino de los muertos. Para ellos la muerte es el comienzo del viaje hacia el Mictlán. Mictecacíhuatl, señora de los muertos y reina de Mictlán, y por Mictlantecuhtli, señor del lugar de los muertos y dios de las sombras.

Para ellos el Mictlán, llegaban los muertos que morían de causa natural; Tonatiuhichan, llegaban quienes morían en guerra o en labor de parto; Tlalocán, por causa de agua, rayo y enfermedades; Tonacacuauhtitlan, llegaban los niños que no habían probado maíz, símbolo de la tierra.

En el Mictlán no existía las connotaciones morales del infierno ni del paraíso, sin embargo, los muertos debían pasar por diversas pruebas que encontraban en los diferentes niveles del inframundo, para poder liberarse de su tonalli o alma, llegar al lugar de su eterno reposo, y ser compensados por la presencia de Tonatiuh, dios del Sol, al caer la tarde.

Con el cristianismo, nuestra cultura empezó a tener miedo a la muerte, la creencia de los nativos, dan lugar al sincretismo entre las costumbres españolas y la de las indígenas, que dio origen a lo que conocemos como Día de Muertos.

La iglesia católica, señaló que 1 y 2 de noviembre, como día de Todos los Santos y Fieles Difuntos. Para quienes siguen las costumbres indígenas, la celebración inicia la última semana de octubre y finaliza los primeros días de noviembre.

Cuenta la historia y la tradición oral, las ánimas llegan a las 12 horas de cada día, empiezan con el día 28 de octubre, llegan los difuntos que murieron en accidente o por manos violentas, se dice que es el día que Dios les da permiso para volver a visitar a sus familiares y a quién los asesino.

El 31 de octubre es destinado para las almas de los niños, niñas, llamados angelitos; también  jóvenes y  adolescentes, todos aquellos que no llegaron a la edad adulta.

1 de noviembre se esperan a todos los Santos y Fieles difuntos, es el día mejor conocido como el Micailhuitl, fiesta de los muertos.

Los altares, representación sobre la muerte, con alegorías y significados. En los hogares mexicanos comienzan a tomar forma, entres dos a siete niveles, representan la división del cielo, la tierra e inframundo. Estos son cubiertos con manteles, papel picado, hojas de plátano, petate. En lo más alto debe de ir la imagen del Santo de la devoción, y en los demás niveles los porta retratos de los familiares difuntos. Cada elemento en el altar tiene su propio significado e interpretación, el copal e incienso, elementos de la cultura popular. Los elementos fuego, agua, aire, tierra también están presentes.

La flor de cempoalxóchitl, las calaveritas, el pan, la fruta, comida. El xoloizcuintle perro que ayuda a las almas  a pasar el reí Chiconauhuapan.  La familia se reúne para dar la bienvenida, ofrendar, tras haber sido levantada la ofrenda, han perdido su aroma y sabor, pues los difuntos se han llevado su esencia.

Nuestra riqueza y diversidad de la tradición, es visitar las tumbas para iluminarla, velarla junto con la familia, oraciones, rezos y música recuerda a sus fieles difuntos.

por Jesús Sedano - Promotor Cultural